27 febrero 2012

DE CARA AL FUEGO

(POEMAS SELECCIONADOS )

“Si no saben volar

pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”

Oliverio Girondo

MUJERES

Me gustan las mujeres … ¡y qué!

las que gritan se explayan vociferan

las que ahogan con su instinto,

aquellas perspicaces penetrantes y profundas

las que ríen y se ríen

que se arrancan hasta el alma

aquellas que subyugan,

me subyugan.

Me gustan las mujeres enjundiosas

las terribles, catastróficas

la que me enseño el amor

en la cama de su histeria

y me enseño a amar el amor de indecisiones.

La que parió incesante en cada parto las nostalgias

y me dio seis compañeras como espadas.

Me gustan las mujeres,

las que acosan, que me acosan y sublevan

las que llaman

las que lloran

las que cogen sin descanso

que recogen

que seducen

que se elevan

las que parten y reparten con su aroma las señales

y me besan

y me estrujan

y se callan

y me callan con un beso.

Me gustan las mujeres cibernéticas

sin sonrisas de portadas

sin voces de miel o edulcorante

sin pestañas de gatita o silicona.

Me gustan las mujeres

no de arroz

de azucena o chocolate,

me gustan las neuróticas menopáusicas cinéticas

que me endulzan y envenenan

que me odian y acarician

que me abren sus alitas matinales

o me clavan en la noche más tremenda

su puñal

de amapola

y de cerezo.

CONFESIÓN

Que no se diga jamás se lo intentó

que no rodé por el camino

que no tropecé y caí mientras dormía.

Que no se diga locura transitoria para decir amor

sexo para pasión

furia para celo y a la distancia olvido.

Que no se diga aquí no se fraguo el fuego

el delito consumado

sabanas mojadas

mentiras escabrosas

lucidez y miedo.

Que no se diga de esta agua no bebí

en esta tierra no viví

en esta cama no soplaron huracanes

y volaron como cartas los espejos.

Que no se superlativise el beso

y no se conjugue el verbo amor

y que se diga beso

en la exacta dimensión de la palabra.

Que se fusione cada silaba en su acento

como un cuento interminable

como un desplegar de leves alas.

Que cada consonante caiga ante el deseo de las palabras

sea grave el sonido en los abrazos

y leve los fonemas con su luz difuminada

Que no se diga siempre equivocada estaba

que no se diga su cuerpo acurrucó contra su espalda

que no arrancó gemidos de su boca

que no luchó contra su pecho

que no mintió

que no digirió

una

a una sus palabras.

Que no se diga probó de mil venenos

que no se diga atroz para decir ternura

y no se diga jamás tormenta y fuego

y entre fuego besos

y entre besos celo.

Porque fui nieve y serpiente

mujer y viento

y después de viento arado

y después de arado tierra y su simiente.

Que no se diga nunca

se fue sin intentarlo

porque caí mil veces

ante el hondo

transitar de las palabras.

MADRE

Yo que aprendí el amor de las poltronas

y me salté el abecedario entre cien nombres

yo que aprendí a contar entre las piedras

y domestiqué la lengua en las portadas.

¿por qué me permuto verso a verso?

¿Por qué madre no me diste en letanía las primeras

sílabas corrientes?

y amamantaste estrofas que apuñalan como dagas

por qué me instruiste en repertorios

y no colmaste de rosarios, este cuerpo en llamas.

Porque me diste la demencia entre renglones

y rociaste con historias las primeras carcajadas

porque madre no me besas

y trocamos con abrazos

tanta nada.

SENECTUD

Dormiremos la vejez de los caminos

cuando no seamos dos más que uno mismo

porque cuando fuimos dos nos embestimos como fieras

y luchamos como fieras cuerpo a cuerpo

extrajimos de la infancia los aromas

de la juventud el brío,

la angustia,

el dolor,

los almanaques.

Solo cuando seamos viejos como el árbol o el camino

dormiremos la infancia, las postales

dormiremos juntos sin juntarnos

y caminaremos adyacentes la estrechez de los calzadas

y seremos viejos

y estaremos rotos

pero aun así,

soñaremos que dormimos abrazados.

POETAS

Cuando sufras el poema

cuando cada línea te sangre a borbotones su tinta de rabia de dolor o esquizofrenia

cuando sufras línea a línea

verso a verso

será la hora del poeta.

Porque cuando creas sentirte poseído

y en la radio aparezcan los sonidos que te inspiran

y te bebas las demencias

y te llenes con el humo alucinante

y en la línea encuentres el renglón imaginario

y te nutras de historietas y retazos

y en la archivo aparezcan las más elevadas locuciones

y los faunos se hagan cómplice en tu noche

y cada trazo en la memoria se descarne

y sigas uniendo los retazos de:

Pesoa, Pavese, Huidobro o Gamoneda

y saltes de contento

porque salió esbelto tu perfecto crucigrama

Cuando aparezca el menú de copie y pegue

talvezseas el poeta,

te saluden en los teatros

te saquen en portadas

te digan señor, fraguador de las palabras.

Pero al cerrar los ojos tu realidad aparezca

y otra vez el botón de copia y pegue,

y otra vez Pesoa, Pavese, Huidobro o Gamoneda

y saltes de contento

porque salió perfecto tu perfecto crucigrama

y en la radio aparezcan los sonidos que te inspiran

y te bebas las demencias

y te llenes con el humo alucinante

y los demonios se hagan cómplice en tu noche

y cada trazo en la memoria se descarne

y sigas uniendo los retazos

y otra vez el botón de copie y pegue

y otra vez Pesoa, Pavese, Huidobro o Gamoneda

Sigue durmiendo amigo

eres el ratón de tu emboscada.

POEMA A DESTIEMPO

Te acuerdas cuando leíamos a Adoum entre las casas

cuando garabateábamos las primeras carcajadas

y falsábamos concursos

adulterando nuestros nombres

arropándonos con la tinta de las más absurdas crónicas.

Cuando rojos o azul de indecisiones

colmábamos de versos los vacios espacios

reduciendo a polvo

a gritos

a horconadas

los libros del sector de la indulgencia.

Te acuerdas de los bruces en la sala o en el patio

de los golpes, los atracos

las bebidas,

de la yerba y los motines en el baño.

Te acuerdas de los sueños

las premoniciones,

los epítetos procaces contra aquellos,

aquellos que lavan y giran la camisa según se pinte el día,

los que muerden la mano y después la besan o la besan y la muerden,

esos que reptan mientras sus espaldas abren al compás de extremidades

para celebrar y redimirse cuadrúpedos

en los rapaces burdeles de la muerte.

Te acuerdas de las evasiones, las mentiras,

de los amaneceres revolcados en el patio de las plantas

del sombrero rojo

chistera y quita y pon de los borrachos.

De los viajes,

los amigos,

los mutantes y los “frikis de la feria”,

los primeros libros de la mesa o de la cama

los poemas repetidos

los aliados que se fueron

los que se fueron y están

los que están pero no son

porque se dieron de golpes con sus mórbidas historias.

Te acuerdas cuando hablábamos de Borges, de Panero o de Sarduy

te acuerdas cuando éramos poetas

en la sala,

en la patria o el destiempo.

ELLA

A Dina

La llaman escondida

la que bebe sorbo a sorbo sus memorias

y recuerda el café de las lunáticas bebiendo vodka

ella es la del brazo de hule

que se pierde entre las calles

se deglute y desdibuja,

la que busca y encuentra y no se amilana ante las sombras

porque nació en el templo del destiempo

y a golpe o a pedradas

y templó su lengua bruja incandescente y santa.

Ella debió pararse de todos los derrumbes,

de todos los vagones y todas las mudanzas

y templo su recio nombre en el árbol del desprecio.

Hoy sigue siendo internamente un alfeñique

mordida y estirada en cada abrazo

colgada en los cordeles de los patios

donde tuercen su existencia

los causantes de su nada.


FIESTA

Una gota mancha el suelo,

dentro de ella

dos,

descomunales y asombrados,

la cocina,

la silla,

la ventana

son rincones donde continua la fiesta,

agotados los minutos

retoman el encuentro

porque su sangre ya late entre su sangre.

Fueron lo que nadie supo darles

por eso caminaron extasiados,

vehementes,

trastornados ,

hasta el otro lado del abismo

donde los gritos sean más hondos

y las tardes

eternas bacanales de lujuria y celo.

ELOCUENCIA

Siempre quedan los regresos

en la imposibilidad de serte luz,

ahora que el tiempo dinamita

su avidez en el desierto de esta angustia.

Precisamente

ahora que me vuelvo arena

ave palpitante

y sombra tibia.

Ahora que escucho los criterios

y todos los tinteros gotean entre tu nombre,

ahora que la sangre gota a gota se diluye

y niega su memoria andrógina

las palabras se estremecen en tu lengua

y la elocuencia deslumbra

cuando posteas la perspicacia

y la acidez más dislocada

es aplauso y carcajada.

Ahora que todos se te unen y festejan

y el teléfono suena sus mas locas pesadillas

valga el enlace

para salvarte a la distancia.

“¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte?”

Gonzalo Rojas

PREMONICIÓN

Uno:

Que es lo que se espera cuando se aguarda

cuando la mano tiembla

ante el primer intento

y las esquirlas que soñaste repartidas por el cuerpo

retroceden al cajón

y todo queda en el deseo,

en el dolor que no importa pero espanta

se enquista en el lado oblicuo de la carne

en la memoria herida

y se empareda como holocaustica gema

entre el beso y el destierro.

Que es lo que se espera cuando postergas la hora

y los diminutos estandartes de la gloria

ahora son meras ilusiones

las cuerdas que divisas colgadas de recuerdos

se desatan y caen como rocío en el desierto.

Dos:

Primera evasión

Vayamos al mar, a mirar las golondrinas

revisemos las antiguas retratos,

las colecciones verdes de plumajes verdes

y el joyero reluciente de nimias pretensiones.

Hay vientos desquiciados

Conmovidos por el dedo de un demente

gira todas las paredes

galopa y brama

golpea de frente

y va desdoblando las campanas

de las ruinas.

Tres:

Reintegración al texto

Los relojes marcan los últimos segundos

y hay perros que se muerden devorándose por dentro

devorando por dentro las entrañas

de otros perros que por dentro ladran,

y yo aquí,

como un necio pez o Catoblepas

invadida por la semilla y sombra de la angustia

santo y seña de la muerte

santo y seña de mi propia muerte.

Hoy se trisan las paredes que sostienen esta casa

hoy se aleja como buitre en el desierto

la lucidez entre los ojos

y me resisto a los festejos

a la memoria diluida en las palabras que sostiene el aire.

y una línea hilvana

el imperceptible preámbulo entre vida o muerte.

“-La angustia es el deseo,

la reacción original

expectante y dolorida ante el goce ausente,

don maléfico del caos y la contienda-“ S.E


RETORNO A FREUD

No hay nada más hermoso ni más fértil que la angustia

nada es más bello que escenificar la angustia

entre dos cuerpos que se rompen

entre dos ciudades

asideros de la pena

entre el rostro magullado por el frío

y el sol que deslumbra y todo quema.

Nada es más bello ni más fértil que la angustia

de la mano extendida en las esquinas

del frio en los portales

de las mujeres que expenden

entre sombrías alcobas

sus cuerpos magullados,

y las otras

las del pan de cada día en el sudor recalcitrante de la pena

las de polleras arrastrando como lenguas el polvo de las calles,

las de la carga al hombro

y de comidas instantáneas

inventadas para el llanto.

Las de los coturnos impalpables,

las ligeras y prolijas de oficina

ancianas de dolor

por ser la sombra de otra sombra.

No hay nada más bello ni más fértil que la angustia

porque en un teatro cualquiera

la belleza se mide por las tablas,

por los tres cuartos de luz

esparcidos sobre el pecho del que muere

porque el teatro y los aplausos

cotidianamente encienden la hoguera del ser,

la ucronía como eterna posibilidad de aquel que espera

y la entelequia del no ser

como única posibilidad de vida o muerte.

EL Y YO

Éramos tan perfectamente inalterables

tan inevitablemente honestos uno a uno

tan humanamente inseparables

que era como si nos hubieran modelado con el mismo barro.

Éramos tan luminosamente estrictos

que amábamos los mismos gestos

los mismos iconos

y la absoluta perfección de la tallada piedra.

Éramos tan paradójicamente exactos

que se gastaban nuestras lenguas al filo de las madrugadas

hablando de los mismos dioses y discursos

que si Copérnico, Fidel, la metafísica

y nos amábamos sin señas

sin santos o blandones.

Éramos tan copiosamente imberbes

que gozábamos los mismos desatinos

y a la hora del encuentro

conocíamos el exacto rincón de las caricias

y el punto G

de lo que eleva ante el gozo del éxtasis humano.

Sabíamos de todo contra todos

y discutíamos espalda contra espalda

como endemoniados disidentes

ubicando la postura necesaria para ganar las guerras

siempre juntos

siempre uno

siempre aliados codo a codo

en la cubierta del hogar y sus marismas.

Éramos tan cercanos y perfectos

que abreviamos un detalle…

amarnos

en las mismas diferencias.