24 enero 2007

ACERCA DE LA ILÍADA

Caminar y correr por toda la obra a través de estos cuatro meses de estudio de la Ilíada, me ha hecho muchas veces detener y regresar a los pasos de la relectura de algunos episodios fantásticos, sublimes, enternecedores y a veces desgarradores de obra. Y es que es así, como se puede entender hasta como una percepción filosófica si se quiere, el sentido mismo de la humanidad, ya que en la obra abundan los episodios de peleas, guerras, que ponen en entredicho la calidad espiritual de aquellos seres humanos violentos, crueles, que no tienen piedad por mujeres, ancianos o niños, cuando toman ciudades enteras. Pero por otro lado se observa esos gestos sublimes de amor, ternura, solidaridad, amistad, etcétera. Esto realmente me llama la atención puesto que son actitudes propias del ser humano de todos los tiempos y épocas. A pesar de la distancia, la obra nos ha llegado desde temprano, puesto que se saborea hasta en nuestra tierra su repercusión; como es en caso de nombres que usamos, emulando los nombres griegos. Todo es realmente fantástico y así como una vez leí; que Homero fue “el gran educador de el mundo griego” con lo que gano adeptos y detractores, no es menos cierto (según mi humilde criterio) que la IlÍada es una bendición para el mundo occidental, Mas allá del legado geográfico, histórico o mitológico está la percepción de los sentimientos que nos sirven de ejemplo hasta en la actualidad. Y aunque a veces nos inspire desprecio, en ciertos momentos de crueldad extrema, hay que reflexionar en ello, pues así es la guerra y en ella todo se vale y no nos podemos quejar puesto que en plena era moderna la guerra es aún mas cruel como en el caso de Hiroshima y Nagasaki basta con pasar una ojeada a tal atrocidad para ver que somos tan o más crueles que en la época de la guerra de Troya. Grande es la enseñanza que me ha dejado esta obra, tanto en el aspecto de la literatura en sí, como el enriquecimiento cultural que he recibido, en el ámbito filosófico, en lo social, en los detalles aparentemente insignificantes, como en el caso de las mujeres y sus oficios cuando tejen, y en los bordados van plasmando escenas del mundo que las rodea,

El caso del escudo de Aquiles, fabricado por Vulcano, es realmente fantástico como el narrador omnisciente nos va relatando, con una mezcla de realidad y fantasía los episodios del diario vivir del mundo griego de aquella época, y ahí es donde he comprendido realmente la grandeza de Grecia, por ejemplo: el poéta nos recrea un gran viñedo (todo esto colocado en una parte del escudo de Aquiles) donde hay jóvenes recogiendo en grandes canastas los frutos, hasta ahí todo es normal.... pero de repente algo me llama sobremanera la atención, y es que en el campo hay músicos, musicos tocando la Cítara y hay cantores, bailarinas, otros mozos están asando un toro para el banquete …. Esto realmente me parece algo fantástico, maravilloso pues estoy convencida que se trata de un hecho auténtico, que el autor quiso colocar para dar a conocer la realidad de la vida griega, ahí es cuando comprendo, repito, la grandeza y belleza de este mundo pues sencillamente, todo lo hacían con gran armonía, rodeados de cosas sublimes, satisfaciones, de inspiración.... y es allí donde nace el concepto de belleza pues como observamos a pesar de las ruinas, en Grecia todo era bello, incluso la guerra, no había espacio para lo "feo", (no olvidemos que cuando nacía un niño desagradable o deforme lo lanzaban a los despeñaderos o a la sla de Lemnos como en el caso de Hefestos) . Siomara España M.

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