26 noviembre 2007

CARMEN VASCONEZ
Una de las mas grandes poetas contemporáneos que nos transporta con su poesía sensorial hacia ese mundo de las metáforas sensitivas tan difíciles de lograr, pero que para ella son una suerte de "DON" con el que las musas la dotaron para volver su voz real y poética, una verdadera sinfonía de palabras, donde se entrelazan lo sensual, sensitivo y sensorial recreando escenarios marinos, terrenales, o simplemente jugando con el verbo hasta volverlo un deleite a los sentidos.

Nació en Samborondón -provincia del Guayas- en 1958, Licenciada en psicología, poeta y narradora, Ha ganado menciones y premios como el “Ismael Pérez Pazmiño”, Reconocimiento del Congreso Nacional del Ecuador al Mérito Educativo Cultural, Segunda Premio, Revista Hogar, entre otros ha publicado varios poemarios La Muerte un Ensayo de Amores, Con/Fabulaciones. Memorial Aun Acantilado, Aguaje, así mismo consta en varias antologías poéticas nacionales e internacionales:
POEMAS: LIBRO “LA MUERTE UN ENSAYO DE AMORES”,

1

He venido del mar

Y no de la boca de los hombres

Que engendraron mis hijos

Con la brutalida de sus gestos

Han enterrado mi presencia

No sé quién soy

Regreso a la ternura de la ola.

2

El amor más la guerra:

La libertad

Se la idealiza en la bandera

Si está muerto mátalo

La tierra la madre

Las cruces los lutos

Los tambores las bendiciones

¿dónde las muertes?

3

Juego de pieles

Atrapados en pasiones

Desafíos

Vencidos en el concierto

De las formas del amor.

4

Soy la palabra desnuda

En la vida sin letanía

Soy los gestos que se desvanecen en el amor

Soy la vagabunda del destino que no precisa

Soy la esclavitud de los pensadores

Soy el juego de los escondrijos

Soy la amante del deseo que vive todas las veces.

5

Los diminutivos

Salen de mi boca

Llegaron hasta el firmamento de lo indiscreto

Pretendo lo absoluto de la singularidad

Morir en el regazo de mi futuro infantil

Tiernamente me acoge el cuerpo moreno

Rodean los años de mi estadía.

LIBRO “CON/ FABULACIONES”,

1992, primer edición, editorial Conejo, Quito, Ecuador

1

La apropiación surca los cuerpos

Sostiene los atavíos del remolino

Ese gran vacío que ha conquistado el terror pero no su muerte

Es el único que profanará los cantos del silencio

De aquel hombre que estuvo atento a la voz

Que surgía como sueño perdido

De un amor caído a un gran anhelo

El miedo aparece

Como dolor incierto en cada cuerpo

No se deja morir

Pelea con la nada

Mata hasta la misma muerte Los hijos del deseo

No copularán con la pupila del alma

Nacieron antes de la cruz

Esas son sus maldiciones

El infierno no existe en ellos

Existe la vida

Y eso es lo más terrible.

2

¿Donde está la constancia del grito?

¿donde la inocencia se escabulle?

¿dónde el horror?

¿dónde está la primera palabra?

¿dónde nació el primer recuerdo?

¿dónde está el espejo del júbilo?

¿por qué los ojos de mi madre me persiguen?

¿por qué los míos la persiguen?

¿en qué juego ensayé mi crímen?

¿acaso en el beso filial?

¿quizás en la muñeca?

¿o en el sentimiento parecido al odio

Donde no deja de estar junto a tus sueños

Donde has muerto tantas veces?

Soy el veredicto

alucino la escala del deseo

envuelvo al sometimiento

hago de mi palabra una mujer

a cada instante

la inhabitable muerte y vida juntas

nunca descansarán

así lo quiso el gran deseo

un minuto de palabra eternamente

He inaugurado las metáforas

no tengo memoria

sólo palabras.

Carmen váscones

ERNESTO INTRIAGO Poeta manbita Poema ganador del primer lugar en el concurso de poesía del XXV Festival Universitario de las Artes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, 2007
Cuerda floja de doble filo
I
Camino
y observo,
(porque tengo dudas)
a todas partes
y ahí piso
donde retroceder
es arruinar el camino,
seguir es confiar en uno mismo,
y si es que existe,
en Dios.
II
No hay desagravio,
algo quedó inconcluso
y me arrepiento,
(no es permitido dudar)
la rabia y la angustia
truncan todo intento por seguir.
Atrapado
volviendo a dudar,
el final se torna
incierto
quedando otra vez
sin comienzo a mitad de camino.
III
Aquella distancia
desconocida
se parte en dos,
di tantas vueltas
que perdí el rumbo,
y así, desorientado
parece que atrás
queda el futuro
y adelante la historia,
sin brújula
en una hoja arrugada
mitad llena de blanco
mitad llena de nada.
IV
El viento muta a remolino
repentinamente
el sol surge desde el Sur
(todo es raro)
las sombras a medio día
son largas y anchas
me refugio entre sombras
camuflado,
doy un paso al frente,
dos pasos atrás:
hice algo distinto
y es peor,
disipado disparejo
¿para dónde seguiré
si perdí el destino?
V
Nadie mira cómo estoy
me hundo,
retrocedo, avanzo,
en cualquier lugar
estoy a mitad de camino
preguntándome,
no sé qué, respondiéndome.
Tengo un largo camino,
lineal bajo los pies,
espiral frente a los ojos.
VI
Trato de creer en Dios
y en mí,
si es que existo,
en los actos de benevolencia,
en el prójimo
que está a mi lado, y en el próximo
que encontraré,
pero ya no se puede,
hacer lo que se debe es
fracaso.
VII
Camino en una cuerda floja
de doble filo,
la duda ya no es, sino
certeza,
esconderse es igual a revelarse,
la vida ya no es,
sino la muerte
caminando.
VIII
¡Ya no sé!
si avanzo o quedo,
si todo es
relativo,
siendo un paso,
adelante o atrás
absoluto.

23 noviembre 2007

ANNA AJMÁTOVA
Por: Siomara España
Anna Ajmátova pintada por Modigliani
Una lectura nueva siempre resulta expectante más aún cuando se trata de un obsequio de alguien a quien valoramos, apreciamos o admiramos, y aunque últimamente me ha dado por la relectura de ciertas obras en las que siempre encuentro datos nuevos e interesantes, este último “hallazgo” (regalo que me llegó el 24 de diciembre al mediodía) ha sido enormemente satisfactorio. Y es que a mis ya considerables (aunque no tantos por supuesto) años de lectura no había tenido el placer de leer a ANNA AJMÁTOVA, esta excepcional autora rusa que deja perplejo a cualquier lector ante tan elevada concepción poética. Poeta de una humanidad que impresiona, lastima, estremece y enternece, sobre todo en esa atmósfera que rodea a la poesía accemista que tan bien concibió. El uso recurrentes de adjetivaciones y sobre todo la búsqueda constante de la esencia semántica de las palabras, sin preocuparse en exceso por la metáfora o musicalidad de sus creaciones sino mas bien centrando su atención en las imágenes, el paisaje, con una suerte de austerísimo en cuanto al uso de las palabras para poetizar con limpieza y prolijidad sus emociones y vivencias, es lo que dan a la poesía de Anna Ajmátova una coherencia literaria y una belleza impresionante que dan una sensación sinestesica al conocer su obra.
Sin duda alguna Anna Ajmátova es un autora necesaria de leer.
CUANDO ESCUCHES EL TRUENO ME RECORDARÁS...
Cuando escuches el trueno me
recordarás
Y tal vez pienses que amaba la
tormenta...
El rayado del cielo se verá fuertemente
carmesí
Y el corazón, como entonces, estará en el
fuego.
Esto sucederá un día en
Moscú
Cuando abandone la ciudad para
siempre
Y me precipite hacia el puerto
deseado
Dejando entre ustedes apenas mi
sombra.
UNOS VAN POR UN SENDERO RECTO...
Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio,
no es ni recto,
ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca,
hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.
Versión de Jorge Bustamante García

22 noviembre 2007

Por: Siomara España
Ana Minga, poeta lojana nos presenta una voz destilada en los enjambres del verso donde su verbo se disfraza de visiones fantasmales, y se engalanan con hechos cotidianos que van deambulando por su poesía, con ese ritmo y celeridad que solo ella, en nuestro lar, es capaz de decodificar y plasmar en los interminables logaritmos de la palabra.
cada vez que la leo, aparece transparente, cotidiana, interminable y nos encarrila por esos laberintos donde su psiquis poética toma posesión en nuestras propias almas para despertar las sensaciones mas inesperadas.
Desde la primera vez que le escuché supe que es una de las voces más sobresalientes del Ecuador, y desde este atril me confieso amiga y lectora de su poesía.
El viernes 30 de noviembre estaremos presentando un recital en nuestra universidad, y ahí, prestando y presentándonos su voz, comparecerá para deleite de los amantes de la poesía.

Ahora entiendo a los perros

tener un hueso atravesado en la garganta

es cosa seria.

Dios no se puede imaginar

los huesos derramados

en este valle de egolatría. Huesos anoréxicos por proyectos

algunos desnutridos por miedo

de caer en el gordo pecado de la gula

otros ya son fantasmas por mucha necesidad

amarillos de tanta espera

muertos por capricho en la hierba.

Duele hasta el hueso esta mala suerte…

El pensamiento se hace flaco

y menciona que el amor es duro de roer

es ahí cuando comprendo a los perros

un hueso atravesado

no te deja respirar

y el fastidio se hace mayor

cuando ese hueso es el tuyo

y astillado se esconde en la hora exacta.

---------------------------------------------------------

El papel en que escribo

se transforma en una cama de hospital

los esferos se convierten en jeringas

que derraman palabras que ya no calman la asfixia.

Será que estos cambios son producto de un astigmatismo mental

o simplemente será que estoy creciendo

hacia lo que siempre supe en secreto:

que la felicidad es un buen vino que debe terminarse hasta el fondo

que el amor dura hasta que se deja encontrar

que algunos nunca estaremos preparados para olvidar

aunque la humanidad asegure que las cosas pasan.

Ahora que escribo en esta cama de hospital

es decir en este largo papel

tengo ganas de una imprudencia:

un abrazo

ya que el desprecio del mundo y de Dios

suele lastimar como un nudo apretado en la garganta.

Parece que estoy creciendo

y no lo digo porque tengo un año más

es decir menos tiempo

sino porque la cabeza ha empezado ha estorbarme

se ha vuelto insoportable en las noches

que duran más de lo normal.

estoy creciendo

porque ya no es una figura literaria

que el dolor me ha llegado al hueso del corazón. Crezco

y mi madurez se complica

pasa de gris a oscura

quiere romper mis manos

como se rompen los espejos

y quiere morir como muere un cóndor ciego.

Mi cama de hospital mi papel

mis jeringas mis esferos

vendrán conmigo

con lo que fui

con lo que soy

un feto indeseable

que se atrevió a crecer.

Ana Minga (Loja, 1983) Realizó estudios en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador. Obtuvo el Primer lugar en el concurso de cuento “Rostros de Luna”, organizado por el Museo de Bellas Artes de Quito; el Primer lugar en el concurso de poesía 2003 de la Universidad Central del Ecuador, con la obra titulada Pandemónium (parte de ese trabajo consta en el presente poemario); medalla de plata en el Concurso Universitario de Poesía 2006 de la Universidad Central del Ecuador; mención de honor en Segovia, España, en el I Concurso de Relato Corto de Villa Pedraza, con el relato corto A la orilla del Desnudo.