16 octubre 2008

La nueva poesía ecuatoriana del siglo XXI* Por Augusto Rodríguez 1. Los inicios La poesía ecuatoriana como cualquier otra poesía en Latinoamérica ha vivido y vive su propia metamorfosis. Sus cambios y regresos. Sus altas y bajas. Para de algún modo entender este proceso quisiera hacer un breve repaso sobre algunos momentos importantes de nuestra poesía. Empezaré este viaje con La Generación decapitada 1, poetas nacidos a fines del siglo XIX, que con sus obras dieron el puntapié inicial a la poesía contemporánea del Ecuador del siglo XX. Destaca la figura del quiteño Arturo Borja (1892-1912) pero sobre todo el guayaquileño Medardo Ángel Silva (1898-1919). Fueron poetas que escribieron sobre la muerte y que se debatieron entre la incomprensión social y la aristocracia de esos años. Poetas que murieron muy jóvenes debido a suicidios y otros motivos de diversas índoles. Posteriormente es significativa la presencia del manabita Hugo Mayo (1898-1988), primer vanguardista ecuatoriano. Creó una obra muy distinta de su época y unas revistas que tuvieron poca circulación pero que dialogaba con el resto de Latinoamérica entre ellas Síngulos y Motocicleta, que colaboraron autores como Huidobro, Borges, Neruda o Apollinaire. Antes que culmine la primera mitad del Siglo XX, arriban los mayores poetas de la poesía contemporánea del Ecuador, tales son el caso del gran Jorge Carrera Andrade (1903-1978), Alfredo Gangotena (1904-1944), Gonzalo Escudero (1903-1971), de ahí tenemos la obra extraordinaria de César Dávila Andrade (1918-1967). Luego de esta generación se experimentará un vacío en el panorama literario, el mismo que sólo veinte y treinta años después tratará de ser llenado con la aparición de grupos (Elan en Cuenca; Madrugada de Guayaquil) y con voces más individuales, de las cuales quizá las más conocidas sean hoy las de Jorge Enrique Adoum (1926), Rafael Díaz Icaza (1925) y Efraín Jara Idrovo (1926). Posteriormente se suman voces novedosas y muy personales que tal vez no han tenido la debida promoción y difusión a nivel internacional como es el caso de Carlos Eduardo Jaramillo (1932), el fallecido David Ledesma Vásquez (1934-1961), Euler Granda (1935) y Fernando Cazón Vera (1935). De ahí aparecen varios grupos y revistas donde se agrupan nombres significativos entre ellos los Tzántzicos, La Pequeñalulupa, Tientos y diferencias, Contextos, La Mosca Zumba, Matapiojo, Balapalabra, sobre todo La Bufanda del Sol en Quito y el Grupo Sicoseo en Guayaquil. De estos formarán parte poetas como Humberto Vinueza, Iván Egüez, Javier Ponce, Fernando Nieto Cadena, Huilo Ruales, Jorge Martillo, Fernando Balseca, Iván Carvajal, Edwin Madrid, Paco Benavides, Diego Velasco, Fernando Iturburu, Ramiro Oviedo, Héctor Alvarado, Hugo Salazar Tamariz, entre otros. 2. ¿Retroceso, tierra baldía, epígonos o exquisitos? “Hacia principios de los 80, los grupos se habrán desintegrado y cada participante tomará su rumbo, el mismo que a veces estará marcado por la diletancia tanto individual como grupal, pues el contexto en el cual aparecieron había cambiado notablemente: en el plano nacional se había pasado a un régimen democrático, y en el plano internacional se viviría el fin del llamado bloque socialista europeo. En los 80, tanto la poesía como la prosa van a registrar algunos aciertos, como el de Pedro Gil, pero también un estancamiento expresivo por el gratuito oscurecimiento del poema so pretexto de universalidad. Habrá que esperar el inicio del nuevo milenio para que otra generación retome el legado cultural de sus antecesores y debata sobre las condiciones sociales y políticas y los principios que van a determinarlos” 2 dice el poeta Fernando Iturburu. Por su parte, el gran poeta y maestro Fernando Nieto Cadena, quien reside en México hace varias décadas afirma: “Hay un salto de Sicoseo a Buseta que convertía en tierra de nadie o mucho peor, en tierra baldía lo que iba entre 1980 y 2005, algo así como veinticinco años de silencio oprobioso. Regresé sobre lo pensado. Tengo la sospecha que no se trata de ningún salto. Lo veo más bien como una línea cada vez mejorada y ampliada que resume una serie de referentes que caracterizan con mayor dinamismo y amplitud de horizontes a la gente de Buseta frente a los que tuvimos los de Sicoseo. Nuestros referentes no eran tan amplios y diversos ni teníamos tanta comunicación como es posible tenerla hoy”3 Finalmente el poeta quiteño Xavier Oquendo confirma: “Abundan en estos días, entre los jóvenes y no tan jóvenes poetas del país, un discurso "afrancesado" al que algunos de ellos mismos han titulado "exquisito". Los escritores amantes de los poetas franceses del siglo XX y su tradición de poesía pura (lo extremadamente gracioso es que muchos-por no decir todos- no saben leer ni escribir en francés, sin embargo encuentran la verdadera sensibilidad en la traducción) que se ha ido mezclando en su discurso como una epidemia sin vacuna. "Lo exquisito", si bien he podido entender, consiste en alabar sin fin a la poesía "pura", repleta de hermetismo, que esté escrito en cualquier otro idioma que no sea el español (y si es en francés, mucho mejor). Algunos de los "exquisitos" suelen utilizar también, en sus discursos, referencias a poetas griegos antiguos para sostener la "profundidad" de su lírica amparada en un "canon" inexistente, fortalecido por el discurso de otro. Nunca he podido entender como los poetas que no hablan y dominan otra lengua como el francés, el inglés, el alemán, etc. Se atreven a sostener que sus grandes referentes son los poetas extranjeros (me refiero extranjero a la lengua). Buscan los italianos, los ingleses, los franceses, los germanos para sostener una idea de erudición en un discurso sin fundamento. Las traducciones son una versión. Los "exquisitos" se olvidan de que la poesía es sonido y silencio. Y que cada lengua tiene un sonido y un silencio distinto”. 4 Es verdad que los críticos, los estudiosos literarios, los lectores se han centrado en la figura de algunos autores de principios de siglo XX. Pero de ahí para acá no se ha estudiado debidamente a los poetas posteriores. Faltan verdaderos estudios a vates como Jaramillo, Cazón o Ledesma. Faltan que se hagan sesudos estudios para darles la verdadera ubicación en nuestra poesía a poetas como Paco Benavides, Fernando Nieto Cadena o Iván Carvajal. Pienso que tal vez la influencia de Carvajal influyó demasiado en algunos de nuestros últimos poetas (¿epígonos?) que hizo que se pierda el camino. Ahora, hace muy poco, salió publicado un libro que debe convertirse en lectura obligada para entender a recientes poetas distintos, se denomina La voz habitada: Ana Cecilia Blum, Julia Erazo Delgado, Marialuz Albuja, Carlos Vallejo, Xavier Oquendo y Carlos Garzón. Otros nombres interesantes de la última poesía ecuatoriana, que vale la pena mencionar son Roy Sigüenza, Aleyda Quevedo Rojas, Alfonso Espinosa o Franklin Ordóñez. 3. El nuevo siglo XXI A fines de los noventa y principios del 2.000 se forman varios y significativos grupos literarios en diferentes rincones del país. Tenemos como más conocidos los ejemplos de Noctambulario en Riobamba, La Pileta y La Esponja en Cuenca; Fe de erratas, Machete rabioso, K.kbzuhela, Locomotrova en Quito o Buseta de papel y Re-verso en Guayaquil. Constantemente vengo leyendo, reseñando, escribiendo sobre estos poetas que están agrupados en todo el país. Es imposible hablar de todos ya que cada grupo tiene a decenas de autores en sus filas, pero mencionaré algunos por grupo: En Noctambulario tenemos el humor corrosivo de Patricio Cárdenas Herrera (Riobamba, 1976) o a la profundidad y el calado de Víctor Vimos (Riobamba, 1985). En la Pileta está el dinamismo de Monserrath Carrera Loja (Cuenca, 1983) o la brevedad de Cesibel Ochoa (Zaruma, 1985). En La Esponja destaca María de los Ángeles Martínez (Cuenca, 1980) por su fuerza y contundencia. En Fe de erratas hay varios nombres de interés como Edison Lasso (Piñas- El Oro, 1977) por su ironía o Alex Tupiza (Quito, 1975) por su constantes acechos de humor a la religiosidad y lo sagrado. En Machete rabioso tenemos la fuerza de Marcelo Villa Navarrete (Quito, 1981) o la visión urbana de Cristian Arteaga (Quito, 1979). En K.kbzuhela está la profundidad de Freddy Ayala (Latacunga, 1983) o la versatilidad de Andrea Samaniego (Quito, 1985). En Locomotrova sobresale el dinamismo de Diego Cazar (Quito, 1977). En Buseta de papel la poesía imaginaria de Luis Bravo (Milagro 1979), la fuerza de Dina Bellrham (Milagro, 1984), el erotismo de Tamara Acosta (Guayaquil, 1986), la profundidad de Tyrone Maridueña (Guayaquil, 1986) o la dureza de la fallecida Carolina Patiño (Guayaquil, 1987-2007). En Re-verso destaco la diversidad de Siomara España (Manabí, 1976) o la brevedad de Xavier Hidalgo (Guayaquil, 1977). También son muy valiosos los aportes irónicos de Jairo Estacio (Quito, 1975), el humor de Rafael Méndez Meneses (Guayaquil, 1976), la visión urbana de Javier Cevallos (Quito, 1976), el conocimiento literario de David G. Barreto (Quito, 1976), la crítica y la poética de César Eduardo Carrión (Quito, 1977), la profundidad de Cristian Avecillas (Quito, 1977), las lecturas de Ernesto Carrión (Guayaquil, 1977), el imaginario de Javier Lara Santos (Quito, 1978), la brevedad de Juan José Rodríguez (Ambato, 1979), el torrente de Rocío Soria (Quito, 1979), la irreverencia de Paola Zambrano (Galápagos, 1979), la cotidianidad de Carlos Luis Ortiz (Alausí, Chimborazo, 1979), la fuerza de Alexis Cuzme (Manta, 1980), el desenfado de Fernando Escobar (Quito, 1982), la energía de Ana Minga (Loja, 1983), la prosa pulida de Fabián Darío Mosquera (Golfo de Urabá, Colombia, 1984), la nueva poética de Wladimir Zambrano (Guayaquil, 1985), entre otros. Notas y biografías 1. MADRID, Edwin: Antología, La poesía del siglo XX en Ecuador. Visor, Madrid, España, 2007. 2. ITURBURU, Fernando: Jóvenes poetas ecuatorianos: en busca de un nuevo compromiso literario. Revista Letralia, Venezuela, 2008. 3. NIETO CADENA, Fernando: La poesía de Augusto Rodríguez, Editorial La Garúa, Barcelona, España, 2007. 4. OQUENDO, Xavier: I Festival de Poesía Joven Ecuatoriana Naranjal, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo del Guayas, Extensión Cultural Naranjal, Ecuador, 2007. 5. CUZME, Alexis: Poesía ecuatoriana del siglo XXI. Revista-libro Cyberalfaro # 16, Manta, Ecuador, 2008. *Texto leído en el III Encuentro Latinoamericano de Poesía Actual “Poquita Fe”, Santiago de Chile (2008).