06 marzo 2014

LEOPOLDO MARÍA PANERO



                      LOS GRANDES POETAS SE ESTÁN MURIENDO
 
 


Ha caído Leopoldo María Panero y aún recuerdo vivamente cuando lo tuvimos  en Guayaquil, tan cerca y tan lúcido en su poesía y tan distante en sus largos silencios.
Estuvo en el parque de las iguanas, se sentó en una banqueta, contempló y 
se admiró de estos pequeños maravillosos saurios y fumó un cigarrillo. 
Caminó por el malecón junto al río donde se quedó perplejo frente al agua, 
ahí se detuvo, contempló al manso Guayas, sus lechuguines y la marea que 
sube y baja según se pinte el día y mientras contemplaba el río, prendía uno y otro tras otro y otro cigarrillo. Caminó por el Parque Histórico y siguió fumando, le increparon los guardias de seguridad, pero  no dejó de hacerlo. 
En los ascensores de los hoteles donde marcó el territorio como propio, sus 
anfitriones se murieron de vergüenza, pero no importaba, que importaba, si
al fin y al cabo ya sabían de antemano lo que significaría traerlo,  era Panero su fama de  poeta, transgresor e irreverente lo antecedía.
 
Lo tuvimos en el mar de Villamil y entre el patio de las plantas del  querido poeta Guayaquileño Augusto Rodríguez, donde bebió mares de coca cola y pan con mantequilla, donde cantó la canción de Mecano en alusión a  la bebida, mientras nosotros la coreabamos, nos reíamos y admirábamos de la  impresionante humanidad del hasta entonces, casi dios de la poesía, aquel  que habíamos concebido y admirado desde lejos y ahora estaba entre nosotros.
  
Con Luis Alberto Bravo, Beatriz Viteri, Adolfo Santiestevan, Miguel Antonio  Chavez, Dina Bellrhan, Servio Zapata, su enfermera española, Augusto  Rodríguez y Siomara España.

   Estuvo en dos que tres recitales de la ciudad, donde las presentaciones no 
bastaron, se quedaron cortas ante la lúcida irreverencia y malditismo de  este hombrepoeta, ahí entendí y hoy me atrevo a decir, que Leopoldo María Panero solo nació para la poesía, pues mientras le preguntaban por sus actividades  con los locos  en el psiquiátrico, él recitaba en latín, en alemán,  recordaba a viva voz versos de otros poetas y los propios ante la perplejidad del auditorio. En esa especie de dialogo que le prepararon, Panero respondió cuando y como quiso  y ante una desatinada pregunta acerca del excremento,  él dijo con absoluta naturalidad, “no me gusta el excremento, a mí lo que me gusta es cagar" suscitando las emocionadas carcajadas de los espectadores.
Queda en su poesía la constantes sobre la  rebeldía, el desamor, el sexo, el humor, las filias, la tragedia y por supuesto la locura.
Queda  Panero,  el malditismo de sus poemas y aquel libro escrito en el psiquiátrico de Mondragón y publicado en el 87 entre tantos otros títulos, pero sobre todo esa maravillosa compilación  que nos regaló Visor con su poesía completa.
Hoy busco a Panero desde las siete  de la mañana, voy a la biblioteca, busco el libro de Visor, recuerdo que en mi fetichismo guardé uno de sus cigarrillo entre sus páginas, (después de encenderlo en el balconcito del MACC,  le dio una pitada y me dijo, como probándome, si quieres fumar, toma este, no lo fumé)  el libro se abre y el impacto es enorme, aparece REQUIEM junto al cigarrillo. 

 Yo soy un hombre muerto al que llaman Pertur.
En la cena de los hombres quién sabe si mi nombre
algo aún será: ceniza en la mesa
o alimento para el vino.

Ha muerto el último de los Poetas Malditos, dicen.
Ha muerto el último de los Paneros Poetas, digo.
Quizá se va cerrando el círculo de su poesía y empieza la leyenda, hasta tanto quedan para comprender,  si cabe, un poco de su historia,  las cintas:    “El desencanto” de Jaime Chávarri y  Después de tantos años”  de Ricardo Franco.

Adios Poeta, buen viaje Leopoldo, te vas por el Caput Mortis, por el Last River Together  con  Dioscuros, hacia  la  Guarida de un animal que no existe,  como Tarzán traicionado,  como Narciso el acorde último de las flautas, como El Último Hombre,  entonando el  Canto del Llanero Solitario.
Te vas  en Globo Rojo con  El Tarot del Inconsciente Anónimo, con  la Teoría Lautreamontiana del Plagio,  con tus Primeros Poemas  con los Últimos poemas,  Once Poemas o 7 poemas   construidos con  la Piedra Negra o de Temblar  por la Heroína.  Con la con la Teoría  y el Epílogo lanzado Contra España y otros poemas de no amor.
Te vas como los Locos, como un  Orfebre,   como  El que no ve  mientras nos  dices:  Así se fundó Carnaby Sreet, mientras las  Tres historias de la vida real seguirán siendo los  “Poemas del manicomio de Mondragón”.

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

Certero homenaje a un grande y entrañable de las letras, sin duda.

Un abrazo.